Los primeros insectos con alas voláron en los
bosques que cubrían la tierra durante el período Carbonífero, hace unos
300 millones de años. Esto se conoce por la presencia de unos pocos
fósiles, el más viejo que se ha encontrado es el de una libélula de 70
cm de longitud dentro de una mina de carbón en Bolsover, al norte de
Inglaterra. Los grupos de insectos más antiguos corresponden a las
libélulas, las cucarachas, saltamontes, las mantis.
La observación de fósiles es el único recurso para comprender como
evolucionaron los insectos, desafortunadamente el cuerpo de estos organismos es muy pequeño y frágil. Es probable que muchos de ellos se
desintegraron antes de quedar atrapados en los sedimentos de fango y
así conservarse como fósiles.
Durante el Pérmico ocurrieron cambios climáticos muy drásticos en el
planeta, en el hemisferio norte hay evidencias de un incremento en la
aridez mientras que el hemisferio sur paso por varios períodos de
glaciación.
En este lapso de tiempo ocurrió la extinción de muchos grupos de insectos, pero
también surgieron un gran número de insectos modernos como los
escarabajos, las mariposas, las moscas, las abejas, hormigas y avispas
entre otros.
La aparición de las primeras
plantas con flores, hace unos 250 millones de años, representó una
nueva fuente de alimento al suministrar néctar y polen. Los insectos
ganaron con este, nuevo alimento y las plantas se beneficiaron de la
gran variedad de polinizadores.
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